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Alejandro Rivas Cottle | “Quiero darle un espacio a mis canciones”

El compositor y productor paceño radicado en Bélgica conversó con Altavoz Bolivia sobre el concierto virtual realizado el pasado 3 de abril en el cual presentó canciones nuevas y anunció su retorno como cantautor.

Alejandro Rivas Cottle estudió composición y dirección de orquesta en la Universidad Católica Boliviana en La Paz (Bolivia) y producción musical en el Real Conservatorio de Gante (Bélgica). Como cantautor desde 1996 ha realizado conciertos en Bolivia, Bélgica, Perú y Azerbaiyán. Como productor ha realizado diferentes proyectos desde su estudio Brujas Records. Entre ellos La Burkina, Sibah, Antezana y Reverso. Combinando estas experiencias desde 2011 ha compuesto música para diferentes películas tanto en Bolivia como en Bélgica. Entre ellas están “Norte Estrecho”, “Memento Mori”, “El Color del Camaleón” y “Wiñay”.  

– ¿Cómo surgen las canciones de este concierto? 
– Estas canciones surgen de muchas ideas que he estado trabajando en los últimos años y se han ido quedado guardadas en mi disco duro. De todas, ya había trabajado arreglo musical y todos los elementos en los demos. Me faltaba sólo las letras. Felizmente encontraron su texto y su momento en ese vacío enorme que dejó la pandemia el año pasado y gracias a las colaboraciones con tres amigos Christian Rivera, Cristian Mercado y Ale Viviani.

¿Cuales son canciones nuevas? ¿Cuáles son viejas?
– Yo las divido en tres grupos, las más viejas son “Entre la luna y el sol” y “Ni el sol”, que van con piano. Son de la época de cuando estaba terminando el colegio. Después vienen “Carol”, “Agárrate fuerte” y “Lluvia de fuego” de los años 2010 y 2011. El resto son de los últimos 4 años. 

¿Qué te motivó para grabarlas?
– Por un lado lo que animó mucho fue la canción “Perdido en el tiempo” con la que gané el Premio Eduardo Abaroa 2018 en la categoría trova y cantautores. Y por otro lado, me motivo un llamado que hubo a finales del el año pasado, para presentar proyectos artísticos de parte del Ministerio de Cultura de Bélgica, que consistía básicamente en organizar un evento en tiempos de COVID-19, que podía ser un streaming o en vivo. Yo ya vi que esto de la pandemia iba para largo entonces me planteé hacerlo online desde el principio y afortunadamente se conseguí el subsidio. Directamente me propuse un concierto en estudio y no una tocada en vivo pensando en la calidad del sonido y la imagen. Entonces era ahora o nunca.

¿Quiénes conforman el equipo de músicos?
– Afortunadamente pude trabajar con músicos que ya conocía Rik Deckers, un gran pianista belga que fue mi compañero de curso en el conservatorio en la ciudad de Gante. El resto son amigos que conocí a través de mi estudio donde grabe y/o mezcle algún proyecto de ellos. Jelle Van Dooren (Bélgica) y Ana Ferper (México) tienen un grupo que se llama Del Sablon; Jose  Buc Chavez (Chile), Awa Keme Kemo y finalmente Angelo Moustapha un gran baterista de jazz beninés con el que compartimos algunos proyectos en los que yo hice la mezcla.

Trabajaste con latinos también, supongo que por eso se ve que no había dificultad en algunos músicos en hacerte los coros en las canciones.
– Sí, acá hay latinos pero no muchos la verdad. Los idiomas oficiales de Bélgica son el francés y el neerlandés, lo que tal vez hace que no sea el destino de preferencia para los nosotros los latinos. Para mí era necesario y muy importante que los coros sean cantados por hispanohablantes latinos,  sino hubiéramos tenido muchos problemas con la “eres” o con las “eses” “zetas” (risas). Incluso quería invitar un gran amigo que vive en Alemania, Sebastián Zuleta, para tocar y cantar pero no se pudo concretar por las limitaciones a viajes por la pandemia.

En los últimos años trabajaste más visiblemente en música para películas. ¿Es este tu retorno como compositor de canciones?
– Sí. Definitivamente creo que es mi retorno (risas). Quiero darle un espacio a mis canciones de manera paralela a la música para películas. Para mí la música para películas es un trabajo de laboratorio en el estudio, que va en función a lo que quiere el director, lo que necesita la película y lo que uno puede hacer. La verdad me encanta y quiero continuar haciéndolo por su puesto. Es un trabajo como dicen detrás de bambalinas. Por otro lado cantar canciones en vivo y tener el feedback de la gente ese momento es increíble y la verdad extraño eso. Espero que esta grabación dé pie a poder hacer presentaciones en vivo en un futuro no muy lejano. Yo disfrute muchísimo la grabación en el estudio.

¿Esto quiere decir que se convertirá esta sesión en un álbum oficial de Alejandro Rivas Cottle?
– Sí, exactamente. Ésa era la idea desde el inicio. Ahora lo que voy a hacer es revisar las canciones independientemente del video y escuchar si falta algo. En algunos de los demos que yo tenía habían más instrumentos, entonces tal vez los incorpore, aunque hay muchas canciones a las que no hay que añadirle nada más. La base del disco está en esa sesión de grabación.

– ¿Cuáles son los próximos pasos después de la promoción de este concierto? 
– Por ahora, voy a trabajar en las semanas que vienen para terminar este disco. Después pensar/buscar la mejor manera de distribuirlo. Uno puede subir toda la música a las plataformas -ya lo hice con algunos soundtracks- pero el punto está en ¿cómo poder llegar a la gente? Paralelamente a eso, las siguientes semanas empiezo a componer la música de un corto y un documental para Bolivia y en mayo un documental para Bélgica. A mediano plazo -esperemos sea a corto plazo- tengo muchas ganas de tocar en vivo y presentar el concierto/disco allá en Bolivia. Habrá que esperar que la situación mejore. También quisiera buscar las opciones difundir mis canciones en Bélgica y países vecinos de la región.

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