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Opinión

El Heavy Metal del 2021. Dos Caminos, Una Decisión. Parte 2.

C. Ariel Antezana Espinoza
Director de El Fin del Silencio

Iron Maiden sin miedo a la oscuridad ni al tiempo.

Si había algo que necesitaba este terrible 2021, en cuanto a música se refiere, eran buenas noticias. La innumerable lista de músicos fallecidos, controversias y escándalos que envuelven a músicos, conciertos y giras canceladas, y ese horrible e innombrable disco homenaje a los 30 años del “Álbum Negro” de Metallica, del que ya hablamos en la parte 1 de esta publicación, son sólo algunos ejemplos de lo mal que iba el 2021.

Grandes nombres y leyendas del metal han regresado con material discográfico este año, como Accept, Carcass, Helloween o Therion, así como una gran cantidad de bandas más recientes o nuevas, curiosamente, en la mayoría de los casos, con discos excelentes. Pero, por sobre todas las noticias; los discos, los debuts de unos y la basura de otros, la noticia del año fue y es, hasta ahora, el regreso discográfico de Iron Maiden. La banda más grande en la historia del heavy metal nos trae su disco número 17, el cual lleva por nombre “Senjutsu” y se lanza el próximo 3 de septiembre.

Una vez más Iron Maiden nos enseña y nos da una lección de cómo deben hacerse las cosas en el mundo de la música y cuál es la dinámica exacta dentro el heavy metal, no sólo por la calidad aparente que trae el nuevo disco. El single de adelanto “The Writing On The Wall” es fantástico, y si el disco trae al menos 4 canciones de ese nivel, estamos hablando del mejor disco de Maiden en los últimos 20 años. Así de bueno está el tema promocional.

Pero vamos a analizar, dentro la medida de las posibilidades, cual es el secreto de Iron Maiden para ser la banda más importante del heavy metal, pero no sólo eso, si no el ser la banda más querida, respetada y admirada por sus fans, los cuales le demuestran casi una pleitesía. Todo lo descrito, viene gracias a una política asumida por Maiden y sus integrantes hacia sus fans que se resume en una palabra: LEALTAD.

Si hay algo que sabe hacer Iron Maiden, es ser leal con su público y pensar como un fan antes que como un “rockstar”. Steve Harris y todo el grupo, si bien habrán podido dar uno que otro paso en falso o equivocado, tienen una capacidad de autocrítica y recuperación de la fe que son envidiables. Principalmente son situaciones que le pueden pasar a cualquiera; después de 45 años de vida -algún error puedes cometer- y en el caso de los ingleses, ninguno de estos es lapidario. Los asumen como una manera más de crecer y eso no es poca cosa.

Primero, el cambio de sus primeros integrantes, hasta llegar a su cuarto disco “Piece of Mind”, con la formación más celebrada y pletórica. Luego, la salida del gran Bruce Dickinson y la búsqueda de un reemplazo -a quien le significaba ocupar el lugar de uno de los 3 mejores vocalistas y frontmen de la historia del rock-. El trabajo más que decente de Blaze Bayley en ese lugar, a pesar de que algún desubicado podrá renegar de esa época. Seamos honestos, Bayley le puso el pecho a las balas y de alguna manera es el responsable de que Iron Maiden haya sobrevivido. Finalmente, con el regreso del cantante histórico y del guitarrista Adrian Smith, después de 5 años; la banda en lugar de desplazar al llegado Janick Gers en las 6 cuerdas, decide integrar a los tres guitarristas dejando a los fanáticos de Smith así como los de Gears felices y emocionados.

Pero no sólo esta serie de “elementos administrativos” son los que marcan la relación banda-fanático. Desde su nacimiento y su presentación en público, allá por los 70’s, Maiden ha mantenido su tipografía, es decir su logo. Las letras podían cambiar de color en cada disco, pero siempre eran esas mismas letras, algo importante en un círculo en el que esos detalles son tremendamente relevantes. Punto aparte la presencia eterna de Eddie, la mascota de Maiden que, gracias a su creador Derek Riggs, se ha convertido, prácticamente en un integrante más de la banda con vida y personalidad propia. Hemos visto a Eddie en diferentes presentaciones desde el primigenio punk de los discos “Iron Maiden” y “Killers”, pasando por un enfermo mental lobotomizado del “Piece of Mind”, una imponente esfinge egipcia en el “Powerslave”, aquel impresionante ciborg inspirado en Blade Runner del “Somewhere In Time”, el surrealista séptimo hijo del “Seventh son of A Seventh Son”, un ente en un árbol del “Fear Of The Dark”, o una terrorífica imagen en 3D del “X Factor”, o una imagen que alude a la cultura maya del “The Book of Souls”, y también en ciertas presentaciones casi vergonzosas como las de los discos “The Final Frontier” y “Dance Of Death”: inexplicables. Pero no sólo en las portadas de los discos, sino también en las grabaciones en vivo. ¿Cómo no celebrar la maravilla de portada del “Live After Death” con un Eddie saliendo de su tumba? Y tal vez los más interesante e impresionantes, aquellas presentaciones de los singles, destacar “2 Minutes to Midnight”, “Purgatory”, “The Trooper”, “The Phantom of the Opera”, “Strange In Strangeland” y la que probablemente sea la portada más hermosa de la historia del heavy metal como es el diseño del single “Aces High” con un Eddie dentro de la cabina de un avión caza de la Segunda Guerra Mundial, sencillamente perfecto. 

Incluso, si profundizamos aún más la relación de Iron Maiden con su público, también deberíamos citar su honestidad y consecuencia. Muy conscientes de que todos somos esclavos de lo que decimos, no ha habido, al menos que se tenga memoria, una sola declaración de algún miembro de la banda que no haya sido cumplida, o lo que es peor, que haya sido una mentira, y con la mesura británica habitual. Sus grandes giras llenas de la mejor música de la banda, aquellas canciones que su público ama y que forman parte de sus vidas, individualmente como grupalmente. Sin duda alguna, los conciertos de Iron Maiden se encuentran dentro los mejores de la historia del rock y del metal. Además de todo lo mencionado, esa extraña sensación de que no hay momento en el que no escuchen a sus seguidores. Se habla de que, en las últimas semanas cuando presentaron la portada del nuevo disco, en la que Eddie se presenta como un samurai, creado impecablemente por el maestro Mark Wilkinson habrían escuchado opiniones de fans y expertos para poder impactar en su nueva imagen para el nuevo disco, casi podríamos decir que la nueva imagen surge de grupos focales exclusivos. Y, por si fuera poco, durante unos meses antes de los anuncios tan esperados, Maiden se mandó desde sus páginas oficiales y redes sociales una serie de “pistas” del nuevo disco dentro de posters antiguos, o referencias a la nueva producción insertadas en diferentes publicaciones de la banda. Todo al mejor estilo de juegos de detectives los cuales ¡los fans amamos!

Iron Maiden no envejece, sigue moviéndose a todo nivel, así como lo hicieron desde el primer día, y esto se agradece tanto porque no hay nada que quisiéramos más los fanáticos del rock que no envejecer nunca. Nadie en el mundo de la música hace las cosas como Iron Maiden, pero sería muy interesante saber cómo lo hacen, porque al final de cuentas un fanático lo único que busca y desea es que su banda lo respete y admire tanto como él respeta y admira a su banda favorita. Y Iron Maiden lo hace, sin miedo a la oscuridad ni al tiempo.

¡Larga vida al rock! ¡Larga vida al metal! ¡Larga vida a Iron Maiden!

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