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Opinión

Resolución 2021: Redibujar el mapa

Ronaldo VPR
Gestor Cultural. Voz y guitarra en Animal de Ciudad

Me tomé un tiempo para ver el tan comentado documental Rompan Todo: La historia del rock en América Latina. La sensación que me deja es sumamente positiva, más allá de todas las críticas que se han vertido de él. Es un excelente manual para ingresar al fascinante mundo del rock que se hizo y se hace al sur del río Bravo. Pero claro, así como seguramente todos los que lo han visto, yo también tengo mis discrepancias con ciertas categorizaciones, inclusiones y omisiones.

Si ésta es la historia del rock en español, me faltaron Platero y Tú, y Fito & Los Fitipaldis de España que, si bien no estuvieron conectados a la movida latinoamericana, son figuras clave en la madre patria. Ni qué decir de Héroes del Silencio y luego Enrique Bunbury o Jarabe de Palo, que marcaron una época en los 90s con MTV Latino. Si ésta es la historia del rock en América Latina, me faltó Brasil, que sí es América Latina aunque no hable el mismo idioma. Hubiera bastado una mención a Os Paralamas do Sucesso, que cruzaron la barrera lingüística con éxito y trabajaron con Fito Páez, Los Pericos y Soda Stereo, por citar a algunos. Creo que seguir dándole la espalda a Brasil es un error que nos impide descubrir la riqueza musical del gigante del continente.

Y si querían reflejar el underground, me faltaron Chancho en Piedra de Chile, y Los Tetas, que para mí marcaron una época tanto como Los Prisioneros y Los Tres. También hubiera querido ver mencionado a El Cuarteto de Nos de Uruguay. Y si bien estuvo más vinculado al pop y a la música anglo, me faltó Draco Rosa de Puerto Rico, que ha producido maravillas como el álbum Vagabundo y que tiene tanta o más actitud rockera que muchos artistas centrales en la serie documental. También faltó la escena del metal. Cuando menos se podría haber mencionado a Rata Blanca, dueña de verdaderos himnos en nuestro idioma, a A.N.I.M.A.L. que dominó el thrash latino de los 90s, y a Sepultura -de nuevo ¿es o no Brasil parte de América Latina?- Por cierto ¿y qué pasó con La Renga?

En fin, habrá que entender esto como el mapa del reino en el cuento de Jorge Luis Borges, en el cual, para darle mayor exactitud y detalle, se tuvo que dibujar un mapa del tamaño del reino mismo. Al igual que en Google Maps, uno decide ganar amplitud dejando atrás el detalle o uno decide enfocar el detalle dejando atrás la visión general del territorio. La decisión variará según el interés de quien use la aplicación y en este documental es la industria misma, no nosotros, la que decide a quién reflejar o no en su propio mapa mainstream.

Un buen amigo de Argentina me preguntó ¿quién faltó de Bolivia? Y esa pregunta detonó en mí una reflexión. Desde la perspectiva de la industria mainstream, claramente no faltó nadie. Bolivia nunca exportó rock. Los Kjarkas en el folclore y Azul Azul de Fabio Zambrana en el pop han sido nuestras contribuciones al mundo. Sin embargo, más que lamentarnos y renegar contra Santaolalla o Talarico o Netflix, quisiera tomarlo como un desafío.

Inicia una nueva década marcada por una crisis sanitaria mundial, la cual seguiremos sufriendo por un tiempo todavía. Una década marcada cada vez más por una crisis medioambiental, la cual también seguiremos sufriendo -la sequía del 2016 en el occidente y los incendios del 2019 en el oriente no se deben olvidar porque volverán a ocurrir-. Y con sus diferentes matices, cada país ha tenido y seguirá teniendo, sin excepción, su propia crisis política. Todo este contexto necesitará nueva música; música para pensar, para pelear y música para sanar también. ¿Pueden los rockeros de Bolivia crear música que conecte con la realidad que vivimos y con el público? ¿Pueden los rockeros ser vanguardistas, como han sido los mexicanos, colombianos y argentinos? ¿Puede Bolivia figurar en este mapa del rock latinoamericano? ¡Elay tu resolución de año nuevo! Si en 1870 la Reina Victoria de Inglaterra tachó a Bolivia del mapa diciendo “Bolivia no existe”, creo que ahora, 150 años después, es momento de borrar esa equis y mostrarnos hacia afuera de una vez.

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